“Europa debe prepararse para la ‘uberización’ de la industria”

El contrato del gestor del sistema de nombres de dominios (DNS) con EE UU termina en septiembre


Fadi Chehadé, presidente de ICANN. / CONSUELO BAUTISTA

“El futuro de Internet es el móvil. Y el futuro de la industria telefónica es Internet. Ambos están estrechamente relacionados. Si uno crece, el otro también”, dice Fadi Chehadé. Dirige la organización que gestiona el sistema de nombres de dominios (DNS). El corazón de la Red.

Hasta hace un par de años había 22 dominios de primer nivel, los .com o .edu, además de los propios de cada país (como .es). Desde la llegada de este ciudadano de Egipto, Líbano y Estados Unidos a la presidencia, se han disparado. ICANN abrió la posibilidad de registrar nombres enteros y en diferentes grafías. Aún está por ver que triunfen: de los 280 millones registrados en 2014, solo el 1,4% eran de los nuevos, según Verisign.

“Era importante tener mayor diversidad lingüística para extender el uso de la Red por el mundo. Actualmente existen en árabe, chino, farsi, ruso… Y respecto al resto, se ha ampliado la capacidad de elección del consumidor”. Si hasta 2013 había una veintena de dominios de primer nivel, “ahora casi hay 500”, dice. “Indudablemente hay elección y las posibilidades de usar el DNS son infinitas. Para las marcas, para desarrollar nuevos modelos de negocio… Gracias al dominio .cat comprendimos la potencia del sistema para etiquetar comunidades. Si ahora tenemos cientos de millones de direcciones web, tendremos varios cientos más. Y el sistema de dominios se convertirá en el autentificador”.

Por ejemplo, explica Chehadé, la Iglesia Católica gestionará el .catholic (o lo externalizará a un tercero) garantizando que quien añada ese dominio a su dirección web está, efectivamente, relacionado con la Santa Sede. Lo mismo opina sobre los dominios de ciudades o marcas. Y respecto a nombres más genéricos, como .doctor o .family, “quién lo obtenga mediante subasta (los resultados se sabrán en un par de meses), deberá firmar un “documento de buena voluntad” comprometiéndose a comprobar que quien lo utilice no es un embustero. “Somos muy exigentes con la verificación de la información. Y si hay una única denuncia de mal uso, el registrador perderá su función”. Google por ejemplo, acaba de pagar 25 millones de dólares por .app.

La organización fomenta el desarrollo de Internet por el mundo. El año pasado encargaron a Boston Consulting Group un estudio sobre los motivos que frenan su avance. La consultora analizó a 60 países y estableció 55 factores (les llamó e-fricciones) que lentifican la economía digital. Suecia era el más avanzado; Nigeria el último. Entre ambos, una diferencia del 2,5% del Producto Interior Bruto (PIB). Ahora empieza la segunda parte del análisis: Analizar con profundidad las causas del freno en determinados países. “Queremos ver por qué hay muchos que no lo están haciendo tan bien como podrían. España será el primero: está a mitad del ranking, pero debería estar en la cumbre”.

El pasado jueves reunieron a representantes de la comunidad de Internet en Barcelona. Les presentaron el estudio, que también se centra mucho en las pymes. “La percepción general es que la economía digital no despega por problemas de infraestructura, porque falla la banda ancha o la cobertura no es suficiente, cuando no es el peor parámetro. Lo peor es a nivel industrial”, asegura Chehadé. Y añade: “Hasta que el conjunto de las pymes no aproveche las posibilidades de la Red, pierden una oportunidad de mejorar su rentabilidad entre un 3% y un 7%. Solo a nivel interno, sin contar la posibilidad de expansión mundial”.

El presidente de ICANN ha robado horas al tiempo para estar donde se cuece el futuro, porque le espera un semestre complejo. En septiembre finaliza el contrato que todavía vincula a ICANN con el Gobierno de Estados Unidos. La cita con Chehadé es en el Mobile World Congress de Barcelona. “Aquí hay varios miles de personas, porque todo está migrando al móvil. Las personas y los negocios”.

Consciente del potencial de un teléfono conectado a la Red, advierte: “Europa debe prepararse para la uberización de la industria”. Se refiere a la polémica aplicación que permite a cualquiera localizar el coche más cercano a su posición para moverse por la ciudad. Tiene a los gremios de taxistas en pie de guerra y acumula prohibiciones en múltiples países. “Cuando no sabes qué hacer con algo tan rompedor, prohíbes. En realidad, todo será uberizado. La cuestión es si se está haciendo con seguridad y en beneficio publico”, porque no puedes frenar la tecnología. “La historia lo demuestra. Y más ahora en un mundo global. Si no lo haces, lo hará el vecino. Y te quedarás atrás”.

Chehadé sabe que pisa callos, de ahí que también se muestre conciliador. “No solo se puede ser rompedor. Y aboga por la colaboración entre el sector público y el privado. Lo que velan por el interés público “ya no pueden legislar desde los despachos. El bien común mejorara cuando ambos trabajen juntos. El problema es que van a distinta velocidad”.

En su opinión, ICANN ya fomenta esta relación. El problema, admite, es que durante mucho tiempo, ha sido una organización centrada en Estados Unidos. “Nuestro ADN era muy norteamericano. Ya no”, sostiene. EE UU ha comprendido, asegura, que no debe tener un único papel sobre ICANN. “Ningún Gobierno nos controlará. Tener nuestra independencia es muy importante para el mundo, porque preservamos las funciones principales de la infraestructura de Internet al servicio del interés público”.

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