Cómo manejar el comportamiento pasivo-agresivo en el trabajo

Un ejecutivo con un cuchillo en la espalda

Tras una sonrisa, un cuchillo escondido. Así puede caracterizarse el comportamiento pasivo-agresivo.

Obstrucción, tratamiento a base de silencio y engaños. ¿Es tu colega, simplemente, una persona perversa, o hay algo más detrás de este comportamiento?

Imagínate estos escenarios de trabajo:

  • Pides a un colega los documentos necesarios para llevar el proyecto al siguiente nivel. No recibes respuesta.
  • Luego le preguntas algo sobre la fotocopiadora. Hace como que no te oyó.
  • Durante una reunión, tu colega hace bromas sarcásticas sobre temas sensibles delante de otros para avergonzarte.

Todos lo hacemos

La gravedad del comportamiento varía según las personas. “Mucha gente muestra un comportamiento levemente pasivo-agresivo de vez en cuando“, dice Ni.

“Si he discutido con un amigo y no le llamo inmediatamente, esto no significa que sea clínica o patológicamente pasivo-agresivo. Pero las personas patológicamente pasivo-agresivas tienden a utilizar su comportamiento como instrumento para sobrevivir, relacionarse e interactuar con el resto de la gente”.

Una persona se burla de otra

La persona pasivo-agresiva está dando rienda a una ira acumulada en algún punto, por alguna circunstancia, no necesariamente relacionada contigo.

El profesor Ni cree que este comportamiento en su forma más extrema, cuando se vuelve más patológico, proviene de dolor generado durante la infancia, cuando una persona fue ridiculizada o alguien negó sus sentimientos.

“En algún punto, la humanidad de la persona fue negada”, explica.

Si esos sentimientos se suprimen durante años, esa ira se manifiesta eventualmente de forma que no es constructiva, según Ni.

Sigue leyendo