De ICQ a Whatsapp en la Web: historia de la mensajería instantánea

Finalmente WhatsApp ha escuchado las peticiones de sus usuarios y lanza una versión web de su servicio.  Con este movimiento WhatsApp no es ni el primero, ni probablemente el mejor a la hora de implementar esta característica pero es probable que le ayude a reforzar su posición de dominio global que mantiene en este campo. Un campo que a lo largo de la historia ha vivido numerosos vaivenes, con empresas como Yahoo, Microsoft o Google intentando ganar la batalla en este territorio, pero también con startups como Skype, Telegram o Spotbros intentándolo. De eso va este especial. De cómo ha sido la guerra por la mensajería instantánea y cuáles han sido los principales actores que la han protagonizado. Aquí no están todos los que son, pero sí están reflejado los acontecimientos más importantes.

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Mikitani: “En 30 años quizás haya solo dos monedas: el oro y la digital”

El fundador de Rakuten, propietario de Kobo, Wuaki y Viber, no ve viable las librerías en los países emergentes

Hiroshi Mikitani, fundador y consejero delegado de Rakuten. / álvaro GArcia

Hiroshi Mikitani, fundador y consejero delegado de Rakuten. / álvaro GArcia

 

Hiroshi Mikitani (Kobe, 1963) se dedicaba a las finanzas, era el negocio familiar y estaba formado para ello, hasta que el terremoto que destrozó su ciudad en 1995 le hizo emprender un camino totalmente diferente. Vendió su banco y apostó por Internet. Tenía la intuición de que la Red de ordenadores interconectados podría cambiar el mundo para siempre. En el 1997 Rakuten, su imperio, daba los primeros pasos. Hoy tiene más de 10.000 empleados en todo el mundo. Los ingresos superan los 3.308 millones de euros. Su fortuna personal le coloca en el puesto 132 de la lista Forbes, aunque eso le preocupa menos que llevar los contenidos a todos los confines del globo. Dentro de esta estrategia está una notable inversión (70 millones de euros) en Pinterest, la red social más visual. Su última compra ha sido Viber (700 millones de euros), competidor directo de WhatsApp. Cuenta también con la española Wuaki, un videoclub online, la librería y el lector de e-books Kobo, así como buy.com, play.com y priceminister.

Sus dos pasiones son el béisbol -dueño del equipo de Sendai, Eagles,  y la música clásica -presidente de la Filarmónica de Tokio, cuyo centenario le ha traído de visita a Madrid-.

Pregunta. A Rakuten se le considera el Amazon japonés, ¿usted cómo lo definiría?
Respuesta. Somos una compañía que emplea Internet para dar más poder a las economías locales. Siempre pensamos en construir, nunca en destruir. Ponemos el foco en la comunicación entre personas desde el principio, por eso me importa más la difusión del contenido, que la venta en sí. Mi motivación al crear Rakuten fue que, ante una catástrofe como la de Kobe las pérdidas fueran menores. Sentía que Japón tenía que ser autosuficiente en este aspecto y contar con una nube propia.

P. Su país es la cuna del videojuego, con Sony y Nintendo a la cabeza. Todo apunta a que tanto Amazon y Google van a sumarse en este sector. ¿Rakuten también estará ahí?
R. Por ahora, no. No es nuestra inquietud principal, aunque sí distribuimos algunos títulos a través de Viber.

La impresión y distribución de libros no va a tener cabida en países emergentes; no es viable tener librerías ni manejar el flujo de devoluciones

P. ¿Qué hace de Kobo algo diferente a Kindle?
R. Ahora mismo, estamos casi solos los dos en el mercado cuando creo que puede ser más amplio. A diferencia del sector de la música, en donde hay muchos competidores pero con escaso margen, en el libro nos centramos en llevar contenido de manera sostenible. Para ganar en este sector tienes que ser global. Nosotros nos centramos en países emergentes donde van a ir directos a lo digital en cuanto crezcan un poco más. La impresión y distribución de libros no va a tener cabida en esos mercados, no es viable tener librerías ni manejar el flujo de devoluciones. Kobo tiene que posicionarse ahí desde el principio. Y no solo nos servirá para libros, sino que el soporte se presta a distribuir revistas, manga, periódicos… Todo a un precio más bajo.

P. ¿Por qué compró Viber?
R. Porque es la mejor forma de ser competitivos en el mundo de los contenidos. Nos ayuda a estar en todo el mundo. A medida que indagamos, nos fuimos enamorando porque es una combinación de texto y voz, con mejor calidad que muchos programas dedicados a ellos o incluso las llamadas tradicionales, pero sin olvidarse de la seguridad. Cuenta con 300 millones de usuarios activos, creo que lo vamos a rentabilizar de formas diferentes, pero no descarto cobrar un dólar al año.

P. ¿Por qué no Line, KakaoTalk o WeChat, que dominan en Asia?
R. Porque eran muy caros… (Se ríe). Es lógico, son los más usados. Por no hablar de los 19.000 millones de dólares pagados por WhatsApp.

P. ¿Qué utilidad le encuentra?
R. Encaja perfectamente en nuestro ecosistema de comercio electrónico. Sirve, por ejemplo, como un canal de comunicación perfecto entre vendedores y clientes, para tener siempre soporte y responder rápido. Por otro lado, y sin que distraiga, queremos introducir contenido.

Secuenciar el ADN ahora mismo cuesta alrededor de 20.000 euros. Pronto solo serán solo cinco

P. ¿Servirá también para difundir noticias?
R. No tanto, para eso tenemos Kobo en medios impresos. Pensamos que ese soporte es mejor para ese tipo de lectura.

P. En Japón las empresas se enorgullecen por no despedir a nadie, sin embargo, sus cambios, están dejando obsoletos muchos negocios. ¿Cómo lleva ese equilibrio?
R. La responsabilidad social corporativa está muy arraigada en Japón. En las escuelas enseñamos música a los niños, también informática, hicimos voluntariado en Fukushima. Tenemos conciencia social, pero no podemos ir en contra de los tiempos. Ahora bien, nos esforzamos por ayudar a los pequeños comercios, a las librerías, les damos herramientas para que crezcan, tengan mejores datos de compras y distribución. Nuestra plataforma les permite dar un servicio en el mundo físico con las ventajas de la distribución digital. Por ejemplo, para vender zapatos, los pueden elegir en Internet, pero después se los prueban y hacen la compra final en sus tiendas. Hemos implantado también un autobús biblioteca con libros físicos, pero también con descargas para Kobo. Esto último me gustaría poder llevarlo a más países.

P. ¿Las startups van a cambiar el mundo?
R. Creo que estamos en los primeros pasos, todavía están por llegar los pasos importantes. En sanidad, se mejorarán los servicios globales con tratamientos a menor coste. Los datos son, sin duda, críticos. Secuenciar el ADN ahora mismo cuesta alrededor de 20.000 euros. Pronto solo serán cinco. En el campo de la educación se abre una gran oportunidad con el e-learning. Es la gran revolución desde la imprenta, con un aprendizaje más social e interactivo. Todo esto, repensando por empresas de infraestructura mínima y aprovechando todo el poderío de Internet para repensar el mundo. Es fantástico.

La verdadera revolución de los wearables llegará cuando todo esté conectado, sean más sencillos y entiendan la voz

P. Usted, que viene de la banca, ¿qué piensa del bitcoin?
R. Uf, es controvertido, pero apasionante. Quizá dentro de 30 años desaparezcan las divisas y solo tengamos dos monedas: el oro y la digital.

P. Veo que lleva una pulsera Fitbit, ¿le interesan la tecnología para el cuerpo, los wearables?
R. Me parece muy efectivo e interesante. Las gafas de Google, muy cool, son mejor de lo que pensaba. Estoy esperando a ver cómo son los relojes inteligentes con gran entusiasmo, creo que tienen más recorrido que las gafas. La verdadera revolución de los wearables llegará cuando todo esté conectado, sean más sencillos y entiendan la voz.

P. ¿cuál es la posición de Rakuten en América Latina?
R. Tenemos la central en Brasil, donde crecemos muy rápido. Desde ahí llevamos las operaciones también de Chile, Argentina y Colombia, un gran mercado potencial. Viber es nuestro mejor aliado para la expansión, es muy popular y nos ayuda el miedo que tienen a la privacidad en WhatsApp para ir creciendo. Lo utilizamos no solo para dar a conocer libros y películas en mercados emergentes, sino también para elaborar una estadística para cada lugar. Gracias a Viber sabemos qué usan, qué contenido les agrada, qué demanda tiene según el consumo de contenido, para apostar por unos productos u otros.

Fuente: elpais.com